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lunes, 2 de septiembre de 2019

Lo que un desierto no tiene y como sobrevivir allí


¿Qué es lo que un desierto no tiene y cómo sobrevivir allí? Lo que un desierto no tiene y que todo el mundo sabe, es agua, sombra y una temperatura agradable. En el día en un desierto cualquiera, el calor del sol derrite hasta los huesos, y en las noches, la temperatura puede descender al punto de congelación. En pocas palabras, un desierto no es un buen lugar en donde estar.

Es por ello que, si en algún momento piensa en viajar a cualquiera de las vastas zonas áridas de nuestro mundo, será una buena idea que conozca algunas habilidades básicas de supervivencia que se necesitan para sobrevivir en un lugar como el desierto. No es necesario que se convierta en un experto en supervivencia para permanecer con vida en lugar donde la vida escasea, pero sí es muy bueno que conozca algunos consejos importantes que podrán salvar su propia vida si en algún momento usted se encuentra atrapado y sin salida en un lugar en donde nadie más aparte de usted mismo, podrá ayudarlo.

Aunque gran parte de la mentalidad de supervivencia es la misma sin importar en dónde se encuentre, la supervivencia en el desierto es un delicado equilibrio entre mantenerse alejado del calor del día y mantenerse caliente durante las noches frías, entre conservar el agua que tiene y beber lo suficiente para mantenerse vivo, y entre sofocar sus sentimientos de hambre y buscar cualquier fuente de alimento que lo mantenga con vida.


1. Proteja su cabeza

Uno de los mayores peligros para la supervivencia en el desierto son la exposición al sol durante el día y al frío durante la noche, y la deshidratación constante, y ninguno de esos peligros debe ser tomado a la ligera. Una de las mejores defensas contra el sol es alejarse de él, y tener siempre a mano algo con lo cual cubrirse la cabeza como un sombrero grande o cualquier otro objeto con lo que pueda mantener a su cabeza protegida de la exposición directa al sol.

Si la parte superior de su cabeza está expuesta al sol directo, o incluso indirecto, durante largos periodos de tiempo, su cuerpo va a necesitar trabajar muy duro para mantenerse fresco, por lo que la primera regla en los viajes por el desierto es cubrirse la cabeza. Si por alguna razón usted se aventura en un desierto, antes de ir, asegúrese de llevar consigo con sombrero de ala grande o al menos algún trapo o prenda de vestir con la que pueda envolverse la cabeza. Mantener la cabeza fría, es lo que marca la diferencia entre poder pensar con rapidez para salvar la vida, o morir con facilidad por sobrecalentamiento.

2. Busque una sombra

Encontrar sombra o construir un refugio que haga sombra, es una de las primeras prioridades para la supervivencia en el desierto, ya que mantenerse alejado del sol directo es lo único que ayuda a conservar el agua en el organismo. Si por alguna razón se ha quedado varado en un desierto, busque una sombra temporal, y luego, cuando el sol comience a ponerse, aproveche la noche para construir un mejor refugio. Dependiendo de su ubicación, puede haber sombra de pequeños arbustos o cactus, o puede que necesite buscar un lugar que lo proteja del sol durante una pequeña parte del día, como por ejemplo, un barranco.

La idea general es mantenerse alejado tanto como pueda de los rayos del sol durante el día, y viajar o buscar comida durante las horas más frescas de la mañana o de la noche. Lograr hacer esto podrá ayudarle a mantenerse con vida el tiempo necesario mientras alguien llega en su rescate.

3. No beba el agua

Si lleva agua consigo, ahórrela tanto como pueda. No la tome toda a la primera señal de sed. Evalúe qué tan deshidratado está por el color de su orina. Si el color es claro, es probable que esté bien, pero si es de color oscuro, necesita beber un poco de agua. Si encuentra agua en el desierto, tenga mucho cuidado antes de empezar a beberla. Puede que no sea potable, y si está contaminada es posible que vomite y tenga diarrea y eso le hará perder la poca agua que su cuerpo tenga almacenada.

4. Manténgase hambriento

Cuanto más coma, más sed tendrá, así que si tiene comida con usted, coma sólo lo suficiente para mantener el hambre lejos y su energía arriba. Si no tiene agua para beber, lo mejor será no comer nada. Su cuerpo puede sobrevivir mucho más tiempo sin comida que sin agua, y lo último que usted querrá hacer es aumentar la sed de su cuerpo.

5. Mantenga la calma

El pánico es uno de los peores enemigos en una situación de supervivencia, por lo que si es capaz de evaluar con calma la situación y los próximos pasos que deberá dar, entonces tendrá muchas más posibilidades de salir con vida. A menos que usted sepa exactamente dónde está, lo mejor que puede hacer es quedarse quieto hasta que pueda ser rescatado, o hasta que tenga una mejor idea de en qué dirección debe dirigirse para poder ponerse a salvo.

6. Deje una marca

Si usted ha decidido moverse para regresar a la civilización, asegúrese de marcar su ubicación original y la dirección del viaje, usando piedras, palos, haciendo marcas en el suelo, etc., y si tiene los medios, deje un mensaje para cualquiera que pueda tropezar con él. Antes de moverse, observe un objeto distante en la dirección en la que viaja y utilice ese punto de referencia para mantenerse en la misma ruta. Haga de un punto a lo lejos, una referencia para caminar. Deje pequeños montículos de rocas o flechas en el suelo a intervalos, ya sea para que usted pueda retroceder a su lugar de origen, o para cualquiera que cualquiera que se cruce con sus huellas pueda encontrarlo con facilidad.

7. Mantenga la boca cerrada

Cuando vaya a buscar refugio o agua, mantenga su gasto de energía lo más bajo posible, para conservar tanto como pueda, la poca humedad que hay en su cuerpo. Muévase lentamente y mantenga la boca cerrada para disminuir el ritmo de deshidratación de la respiración. Cubrirse la boca con un pañuelo o una prenda de vestir ayuda a disminuir la pérdida de agua. En la civilización, una gota de agua perdida no es nada, en el desierto, una gota de agua puede ser la diferencia entre morir o permanecer con vida.

8. En la noche manténgase agachado.

Cuando llega la noche en el desierto, una vez que el calor del día se ha disipado, la temperatura comienza a bajar casi hasta el punto de congelación. Cuando llegue la noche, agáchese, acurrúquese. Mientras que en el día la principal preocupación es mantener el calor lejos del cuerpo, en la noche es todo lo contrario. Busque la manera de encender una fogata y si no le es posible, haga su cuerpo como una pelota a fin de que el calor se mantenga concentrado y no se disipe. El desierto es un lugar de contrastes absoluto. En el día el calor quema sin compasión y en la noche el frío congela hasta la muerte.

Finalmente, si entre sus planes está viajar a un desierto, lleve siempre consigo los siguientes elementos:


- Un sombrero de ala grande.
- Unas gafas oscuras con filtro solar.
- Ropa fresca pero que le cubra completamente todo el cuerpo, desde el cuello hasta los pies.
- Un par de guantes resistentes pero ligeros.
- Al menos dos buenas cantimploras con agua pura. Pueda ser que le resulten incómodas o pesadas para cargar, pero si llega a extraviarse en un desierto, las apreciará más que a su propia vida.
- Comida en lata que le aporte muchas calorías.
- Una brújula manual y no digital. La brújula manual no consume electricidad y le ayudará a ubicar siempre el norte para poder caminar en esa dirección.
- Un mapa detallado en papel del lugar, en donde se señalen correctamente los sitios hacia donde usted debería caminar en caso de ser necesario.
- Un encendedor para prender fuego.
- Una cajetilla de fósforos de seguridad que prendan incluso estando húmedos.
- Una linterna que funcione con luz solar o que tenga un dinamo incorporado y que no necesite baterías para operar.
- Un teléfono celular en buenas condiciones y un cargador solar de baterías para teléfono.
- Un localizador gps conectado a una central de rastreo.
- Un cuchillo de cacería.
- Una pala pequeña de mano para cavar.
- Un purificador portátil de agua o en su defecto, pastillas purificadoras de agua.
- Una pequeña carpa portátil para desierto que le brinde sombra de ser necesario.

Este pequeño equipo de supervivencia, cabe por completo en un pequeño morral. Si usted es una persona aventurera y tiene entre sus planes ir a un desierto, asegúrese de llevar consigo todos estos implementos. En caso de llegar a extraviarse, cada uno de estos objetos le ayudarán a mantenerse con vida por el tiempo suficiente hasta ser encontrado por un equipo de rescate.

Si tiene algún otro consejo de utilidad para sobrevivir en el desierto, compártalo dejándonos un comentario.

sábado, 3 de agosto de 2019

5 consejos esenciales para vencer el miedo


El miedo es algo natural en los seres humanos y en la dosis justa, es algo valioso que incluso puede llegar a salvarnos la vida. Pero cuando el miedo sobrepasa los límites de lo racional y nos domina sin razón y sin sentido, se convierte en algo contraproducente que nos impide alcanzar nuestros sueños y nuestras metas.

¿Quién no ha experimentado miedo alguna vez por tener que hablar ante un público? ¿Quién no ha sentido miedo alguna vez frente a la presencia de un insecto que desconoce?

El miedo tiene muchas caras y se presenta de muchas formas diferentes en cada persona. Hay quienes nunca sienten miedo al hablar frente a un público, pero entran en pánico y se sienten inseguros cuando deben estar frente a frente de una persona a la que ven en una posición superior.

La mayoría de nuestros miedos surgen o bien desde cuando estamos en el vientre materno, o bien desde nuestros primeros años de vida. Si una madre es temerosa, insegura y siente miedos durante la etapa de gestación, muchos de esos miedos serán transmitidos a la criatura que viene en camino. De igual forma, dependiendo del entorno en el que hayamos crecido y de las influencias que hayamos recibido en nuestra niñez, creceremos con mayores o menores miedos.

Nuestros primeros años de vida marcan por lo general lo que seremos una vez lleguemos a la adultez, y si en nuestra etapa adulta somos personas inseguras y llenas de miedos, entonces es buena idea que comencemos a hacer algo al respecto. A continuación encontrará 5 consejos esenciales que le ayudarán a vencer todos sus miedos para poder seguir hacia adelante y que le ayudarán si los pone en práctica, a conquistar cada una de sus metas.


1. Reconozca el miedo

Ya sea imaginario o real, el primer paso para superar el miedo es admitir que existe. Todos tenemos miedos, porque el miedo hace parte de la naturaleza humana. Negarlos o ignorarlos no hacen que desaparezcan, pero agrandarlos más de la cuenta tampoco es algo que ayude en lo más mínimo.

Uno de los primeros pasos necesarios para sobreponerse al miedo, es darle al miedo su justo valor, su justa medida. Hay personas que lloran de solo pensar en que tendrán que hablar con alguien, o si ven a una mariposa volando en su habitación. Esto es algo absurdo y es un miedo injustificado llevado más allá de los límites normales.

Cuando esta clase de miedos invaden y gobiernan la voluntad de una persona, sus posibilidades de tener éxito en la vida, se reducen dramáticamente.

Dele a sus miedos el justo valor que merecen, y entonces los miedos se esfumarán.

2. Analice sus miedos 

¿De dónde vienen sus miedos?, piense un poco en ello. ¿Qué es lo peor que le puede pasar si ese miedo se hace realidad? Volvamos al ejemplo de la charla ante un público, o de la mariposa en su habitación. Si tiene que enfrentar a un público porque deba dar una charla o una exposición, o si una mariposa entra en su cuarto y de repente se posa sobre usted, ¿qué es lo realmente malo que le puede pasar? Piense un poco en esta clase de preguntas. Pueda ser que para usted esto sea algo gracioso, pero aunque usted no lo crea, hay personas para las que algo como estos ejemplos, significan lo peor de lo peor. 

Una vez que haya encontrado la respuesta a lo que realmente sucederá si sus miedos se hacen realidad, entonces notará que le es mucho más fácil lidiar con esos miedos y superarlos.

La mayoría de las veces, luego de que hemos analizado cada uno de los miedos que nos hacen prisioneros, descubrimos que todo es mucho más imaginario que real.

3. Enfréntelos 

Solo existe una manera posible de superar los miedos y esta es enfrentándolos. Huir nunca será la solución. Por el contrario, enfrentarse a los miedos, nos permite liberarnos de ellos. Eso sí, sea muy cuidadoso. Si su miedo son los leones hambrientos, nunca se le ocurra colarse en una jaula de un zoológico para superar ese miedo. Algo como eso es solo un acto de estupidez extrema que puede costarle la vida a cualquier persona.

Cuando somos capaces de actuar pese al miedo, nos hacemos merecedores de una oportunidad de oro para nuestro crecimiento personal, que nos permitirá ver que, en realidad, somos mucho más fuertes de lo que creemos ser.

4. Sea persistente

Es muy posible que si usted enfrenta uno de sus miedos, este no se desaparezca a la primera vez que usted lo enfrente. Es por eso que se necesita tener persistencia para enfrentarse al miedo tantas veces como sea necesario. Al enfrentar un miedo de forma repetitiva, este pierde todo su poder y finalmente se hace vulnerable y se rinde frente a quien es capaz de enfrentarlo.


5. Desarrolle el coraje

A veces conquistar un miedo se trata simplemente de desarrollar el coraje. Cuando se desarrolla el coraje, se construye la confianza en sí mismo que tanto se necesita para enfrentar los diferentes retos de la vida y a su vez se adquiere la capacidad de recuperarse más rápidamente frente a la adversidad. A su vez, el coraje ayuda a construir un enfoque saludable para enfrentar todo tipo de miedos.

Como dijo Mark Twain: "El valor es la resistencia al miedo, el dominio del miedo, no la ausencia del miedo."

Vencer al miedo no significa no tener miedo. Vencer al miedo es tan solo tener la capacidad de actuar y de dar un paso al frente cuando adentro de nosotros todo quiere salir corriendo. Las personas que consideramos valerosas, siempre sienten un profundo miedo antes de enfrentarse a lo que otras personas jamás se enfrentarían, pero la diferencia entre alguien valeroso y alguien temeroso, es que quien es valeroso, no se queda paralizado y por el contrario, es capaz de actuar pese a las circunstancias.

jueves, 13 de junio de 2019

El optimismo es una cuestión de actitud


Pregúntele a la gente lo que significa el optimismo y obtendrá toda una gama completa de respuestas. Desde el "vaso medio lleno" hasta "ver la vida color de rosa", el optimismo es una de esas palabras abstractas y difíciles de definir que todos creen entender. Pero, ¿qué es lo que significa realmente?

En estos últimos años, el optimismo se ha convertido en un campo de creciente interés entre expertos, científicos y profesionales. Autores como el profesor Martin Seligman y su “optimismo reaprendido” o los numerosos estudios que demuestran la relación entre optimismo y una buena salud, como los realizados por Julia Boehm y Laura Kubzansky, indican el nivel de interés que existe por este tema. Se han hecho muchos intentos por definir claramente este concepto, pero aún así las diferentes culturas y los diferentes campos de estudio lo explican siempre de manera diferente, ya que cada cultura también determina la forma en que se entiende e interpreta este concepto.


Los seres humanos nacen optimistas

Cuando los bebés nacen, siempre son optimistas. Esperan que el mundo los alimente y los cuide y durante años se despiertan por las mañanas creyendo que cada nuevo día les traerá felicidad, aventura y diversión. Enfrentan cada momento como si no hubiera otro y lo disfrutan completamente. Un niño juega y no hay nada más en el mundo que ese juego. El niño jugará el mismo juego muchas veces, y no se dará por vencido, sino que perseverará en la diversión sin cuestionar lo que viene después. A menos que algo profundamente negativo altere esa visión del mundo, los niños permanecen profundamente optimistas durante bastantes de sus primeros años, hasta que los adultos comienzan a castigarlos por ello y les exigen que "sean más realistas", o que "aparten la cabeza de las nubes".

Entonces con el pasar del tiempo, los seres humanos empiezan a perder parte de su optimismo a medida que la vida les pone retos, obstáculos y problemas y entonces comienza a aparecer una visión menos esperanzadora de la realidad. Los niños comienzan a creer lo que otros les dicen y a adaptar cada una de sus creencias a su entorno. Poco a poco, su optimismo natural desaparece y es reemplazado por una visión más sombría del mundo.

Poco optimismo se traduce en una mala salud y una vida más corta.

Muchos de los estudios realizados en todo el mundo han demostrado sistemáticamente que los optimistas viven más tiempo, más felices y de una manera más más gratificante. También se ha demostrado que son más ingeniosos y creativos y es muy fácil explicar el por qué.

Cuando los pesimistas se enfrentan a algún obstáculo, por lo general creen que fracasarán, que las cosas siempre saldrán mal, y que no tendrán éxito. En el momento en que realmente necesitan hacer un esfuerzo, están tan convencidos de su propio fracaso, que su esfuerzo nunca es verdadero y además de ello, subconscientemente se sabotean a sí mismos. Tan pronto como fracasan, inmediatamente se dicen algo como, “ya sabía yo que esto era imposible”. De esta forma, cada nuevo fracaso lo único que hace es reafirmar aún más sus creencias pesimistas.

Los optimistas, por el contrario, se enfrentan a cualquier obstáculo creyendo que siempre hay una manera de superarlo, y siempre encuentran una forma diferente de abordar sus problemas. Puede que fracasen muchas veces, pero eso no los desanima. Si fracasan, prueban con otro método y luego otro, hasta que finalmente logran superar el problema y encontrar una solución. El optimista estudia sus obstáculos y reflexiona sobre los diferentes enfoques necesarios para resolverlos. En su mente, no hay lugar para el fracaso porque ellos saben que siempre tendrán éxito. Los optimistas nunca se rinden porque están convencidos de que siempre hay un camino. Al no darse por vencidos, los optimistas se vuelven cada vez más creativos y empiezan a acumular una gran variedad de recursos que facilitan el éxito en cada uno de sus intentos. Esta sencilla forma de ver la vida, les permite siempre a los optimistas, el obtener los mejores resultados.

Todos los seres humanos se encuentran entre los dos extremos de este espectro. O bien son optimistas, o bien son pesimistas. Los pesimistas por lo general hablan siempre de “realismo” como una forma de justificación de sus propias incapacidades y por lo general, estas personas “realistas” siempre cuentan con pocos recursos de toda índole, para resolver los retos de su propia vida.

El optimismo no es solo una cuestión de esperanza

El optimismo, no es sólo una cuestión de esperanza y de expectativas, sino que es la convicción de que las cosas buenas sucederán a través de una búsqueda constante de soluciones. El verdadero optimista es una persona trabajadora e ingeniosa que dedica mucha energía y esfuerzo a alcanzar cualquier meta que quiera alcanzar. Una persona pesimista, por lo general, nunca persigue sus metas y por consiguiente, nunca las alcanza. Por el contrario, los optimistas nunca se dan por vencidos y sin importar cuántas veces fracasen, siempre encontrarán un nuevo camino para llegar a donde desean llegar. La inconsciencia y el optimismo son, por lo tanto, mutuamente excluyentes en el largo plazo.

El optimismo produce mejores resultados

Como resultado de la fe natural del optimista y de sus hábitos de trabajo, los optimistas se convierten en un excelente activo en todos los campos de la vida. El optimista empuja, conduce, inspira y persevera. Al no rendirse, los optimistas se convierten en líderes y motivadores naturales.

Los optimistas rara vez sufren de estrés o agotamiento, ya que no se preocupan sino que actúan. El estrés y el agotamiento provienen de la preocupación, de la pasividad y del miedo. Los optimistas evitan de forma natural estas tres actitudes, mirando siempre hacia adelante y actuando de manera decidida frente a cada situación. En consecuencia, los optimistas están menos enfermos o tensos y terminan desarrollando una mayor capacidad para concentrarse de manera específica en las tareas a las que se enfrentan.


El optimismo puede ser recuperado y reaprendido

A medida que los seres humanos crecen y viven, la sociedad trata de inculcarles una visión más sobria de la vida, drenando así lentamente el optimismo que vive en cada uno de ellos. Sin optimismo, la energía es baja, la motivación es escasa y el impulso es inexistente. Esta falta de optimismo se traduce en costes personales y profesionales extremos para las familias, las empresas y la sociedad en su conjunto. Afortunadamente, el optimismo puede ser reaprendido y desarrollado por completo. Como todo lo demás en la vida, no existe una fórmula única para todos los seres humanos. El optimismo puede ser recuperado mediante la aplicación de las herramientas y los métodos adecuados, adaptados a las necesidades de cada persona y a sus estrategias de aprendizaje personal.

Las creencias subconscientes son las que llevan a las personas a adoptar una actitud más pesimista frente a la vida. El miedo, el dolor, la culpa, la preocupación, son los factores que desencadenan el pesimismo y son los que arrastran a las personas a ver su vida de una manera completamente equivocada. Por lo general, aquellos que caen en las garras del pesimismo, solo logran escapar de allí, cuando en verdad hacen un esfuerzo de valor que les permite afrontar su propia vida de una manera mucho más positiva y radiante.

No importa cuántos problemas y obstáculos haya podido tener una persona a lo largo de su vida, dependiendo de la forma como se afrontan dichos problemas, depende de igual manera la influencia que estos podrán tener en nuestra vida. Todo aquello que vemos como problemas o dificultades, siempre tienen una solución. Pero para poder encontrar dicha solución, se hace necesario armarse del valor suficiente para cambiar la manera de pensar y para poder entender que todo en nuestra vida no es nada más que el reflejo de nuestros propios pensamientos.

El optimismo es una cuestión de actitud. Quien ve todo difícil, lúgubre y sombrío, siempre tendrá un motivo para ser pesimista. Quien por el contrario ve todo fácil, alegre y divertido, y se dispone a extraer la enseñanza que se oculta detrás de cada situación, es quien finalmente logra vivir su vida siempre de una manera optimista y totalmente espontánea.

jueves, 9 de mayo de 2019

6 cualidades que se deben esperar de un buen abogado


Un abogado exitoso debe poseer las habilidades adecuadas para adaptarse a su área particular de derecho. Muchas de estas habilidades se desarrollarán con el tiempo, pero también es necesario contar con las cualificaciones profesionales adecuadas para entrar en esta trayectoria profesional. Echemos un vistazo a algunas de las principales cualidades que cualquier abogado decente debería tener:

1. Habilidades de comunicación

Un abogado debe tener la capacidad de demostrar habilidades de comunicación esenciales, tales como ser un buen oyente, bueno en la comunicación escrita y oralmente articulado. La necesidad de escribir de forma clara, concisa y persuasiva es muy importante en el caso de que sea necesario escribir o dar su opinión sobre documentos legales. Adicionalmente, los abogados necesitarán analizar y escuchar el testimonio, por lo que la capacidad de escuchar y entender lo que se está diciendo es esencial.

2. Habilidades analíticas

La capacidad de absorber mucha información es esencial para alguien que desea entender la ley. Además, una vez que esta información es absorbida, es necesario tener la capacidad de descomponerla en algo que sea lógico y manejable. Esto a menudo puede ser más difícil porque hay múltiples opciones para resolver una situación o llegar a una conclusión razonable. Por esta razón, el abogado necesitará desarrollar habilidades de evaluación que puedan ayudar a identificar la opción más efectiva.


3. Habilidades de interacción

Además de tener un buen desempeño académico, se espera que un abogado tenga grandes habilidades para tratar con las personas. Un buen abogado debe ser persuasivo, amable y debe tener la capacidad de leer la actitud de los demás. Esto puede ayudar en muchas situaciones diferentes, como medir la honestidad de una persona con la que se está hablando.

4. Habilidades de investigación

La capacidad de investigar un tema en particular de manera efectiva y rápida es una habilidad muy importante. Esto puede ayudar a entender completamente al cliente, apreciar las necesidades específicas y trabajar en las estrategias legales necesarias. El proceso de preparación de las estrategias legales significará que será necesario absorber y comprender mucha información. Después de esto, es importante crear una estrategia efectiva que sea útil y manejable.

5. Creatividad

Cualquier abogado que sea respetado es capaz no sólo de mostrar sus habilidades analíticas y lógicas, sino también su lado creativo, que es necesario para resolver una amplia gama de problemas. A menudo es necesario considerar las soluciones menos obvias para tener éxito y lograr el resultado más favorable para su cliente.

6. Habilidades de decisión

Un abogado debe tener la capacidad de presentar una conclusión lógica y razonable basada en la recepción de una cantidad limitada de información. Además, debe ser capaz de detectar todas las debilidades que se puedan encontrar en los argumentos de la oposición.

En resumen, un buen abogado es una persona que destaca por poseer numerosas habilidades que le permiten abrirse a la interpretación de los acontecimientos de múltiples maneras, y además, es una persona que posee la capacidad de colocarse siempre del lado correcto de las diferentes situaciones a las que a diario debe enfrentarse.

Si desea desarrollar habilidades que le sean de utilidad para su vida práctica como profesional del derecho, entonces por favor visite este enlace.