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miércoles, 20 de noviembre de 2019

El renacimiento del coche volador


De todas las visiones futuristas que invaden la cultura popular, tal vez ninguna esté tan visiblemente ausente hoy en día como el coche volador. Otras fantasías de la ciencia ficción como la capa de invisibilidad al mejor estilo de Harry Potter, las armas láser, los traductores universales, las impresoras 3D y muchos otros avances más, existen y están casi completamente desarrollados hasta cierto punto, pero el coche volador, por alguna extraña circunstancia, simplemente nunca ha podido alzar el vuelo.


Pero ahora, por primera vez desde la era de Henry Ford, el coche volador parece comenzar a renacer de sus cenizas. Y no es esto gracias a ningún millonario excéntrico como Tony Stark o a un inventor de garaje demasiado entusiasta. Detrás del posible renacimiento del coche volador, se encuentra nada más y nada menos, que el Departamento de Defensa de los Estados Unidos.

En abril, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos lanzó una convocatoria de propuestas para un vehículo con algunas características que invitan a la reflexión: capacidad de uno a cuatro pasajeros, suficientemente robusto para salirse de la carretera y, lo que es más intrigante de todo, la capacidad de volar con despegue y aterrizaje vertical, al mejor estilo de los mundialmente famosos aviones Harrier.


Este programa del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, llamado “Transformer”, busca la movilidad absoluta independientemente de la clase de terreno, no sólo para que los soldados puedan sortear las obstrucciones físicas, sino también para ayudarles a evitar las emboscadas y las amenazas más comunes en los campos de batalla.

En esencia, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos tiene serias intenciones de construir un vehículo todoterreno volador y van a invertir el dinero que sea necesario para conseguirlo.

Poco a poco han comenzado a aparecer diversas iniciativas con dibujos conceptuales futuristas pero de aspecto completamente factible. Vehículos equipados con rotores de helicóptero plegables o enormes ventiladores con conductos o alas plegables o una combinación de todo lo anterior, que son capaces de transitar por toda clase de terrenos y de volar sobre aquellos por los que un vehículo convencional nunca podría cruzar.

Hace poco, AAI Corp., con sede en Maryland, obtuvo una subvención del Departamento de Defensa de los Estados Unidos por $3.05 millones para desarrollar su vehículo Transformer con alas y rotores. Luego Lockheed Martin obtuvo un contrato similar para desarrollar su propio diseño alternativo de Transformer, empleando un enorme ventilador en cada ala para proporcionar elevación y empuje. Poco después, el fabricante de motores a reacción Pratt & Whitney Rocketdyne recibió 1 millón de dólares para desarrollar un motor diesel ligero para propulsar el vehículo. Las tres empresas ya se han puesto de acuerdo sobre el proyecto. Con incentivos económicos suficientes y una nueva estrategia en mente, parece ser que el coche volador finalmente está despegando.

Hay varias explicaciones de por qué el coche volador no se ha convertido ya en una realidad, pero lo más evidente es que parece que nos hemos quedado sin imaginación. En los días de la década de 1920, el coche volador era algo más que previsible. Para ese entonces la aviación avanzaba a un ritmo tal que casi era posible imaginarse a todas las personas recorriendo las carreteras aéreas. Henry Ford aparecía junto a su compacto avión híbrido, el "Ford Flivver" qué, según el mismo Ford, "estaría al alcance del bolsillo de cualquier hombre". Sin embargo, finalmente se terminó desarrollando el ya muy conocido Modelo T y los autos voladores fueron archivados por completo.


Al final de este artículo, encontrará una recopilación de las ideas que rondaban la mente de los inventores en las décadas previas a la segunda guerra mundial y que, finalmente, nunca pudieron ver la luz.

Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, el infinito optimismo de la década de 1920 había desaparecido, primero por la Gran Depresión y luego por las luchas geopolíticas de la década de 1940. Tras la vuelta a la normalidad en la posguerra, reinó un optimismo diferente, atenuado por las crecientes ansiedades de la Guerra Fría. Un complejo militar-industrial, hambriento de los mejores ingenieros aeronáuticos, promovió una nueva visión del cielo, no como un lugar para ser cruzado por el hombre común, sino como un importante territorio estratégico dominado por temibles bombarderos de largo alcance y cohetes destinados a cruzar el espacio.

Por otra parte, el combustible era muy barato, el asfalto era abundante, y con un nuevo y masivo sistema de carreteras interestatales que conectaba todos los lugares a los que la gente quería ir, el automóvil que hoy en día conocemos se convirtió en el rey de las carreteras y el transporte. Pese a esto, una serie de diseños híbridos de autos voladores con alas desmontables, aparecieron durante los años 40 y 50, claramente sin poder despegar lo suficiente del suelo y llegando a convertirse tan solo en fuente de inspiración para los escritores y soñadores de ciencia ficción. A mediados del siglo XX, las máquinas voladoras personales pasaron de ser algo factible a convertirse tan solo en simples fantasías.

Pero a pesar de todos estos reveses, la idea del auto volador nunca murió. El encanto del vuelo personal nunca se ha perdido en las agencias reguladoras del gobierno y en los visionarios de la aviación. Hoy en día, en muchos países es muy fácil conseguir una licencia para pilotar aviones pequeños bajo condiciones favorables, lo que les ha abierto las puertas a iniciativas como el Terrafugia Transition, que no es otra cosa más que un avión con cuatro ruedas, con alas plegables, que también se puede conducir por las calles de la ciudad y que encaja perfectamente en cualquier garaje de cualquier hogar.

Sin embargo, el Terrafugia Transition es más un “avión de carretera" y no un coche volador, y lo que el Departamento de Defensa de los Estados Unidos quiere, es justamente un vehículo de modo dual que no requiera ninguna pista de aterrizaje o consideraciones especiales de infraestructura para poder operar.

Aunque no está estipulado específicamente, lo ideal sería que estos nuevos autos automaticen el despegue y el aterrizaje para que así cualquier persona, primero los soldados y luego los civiles, puedan operar estos aparatos sin necesidad de ser pilotos. Este nuevo vehículo debe ser altamente eficiente, con un alcance de 250 millas náuticas con un solo tanque de combustible e inicialmente debe construirse pensando en salvar las vidas de los soldados en el campo de batalla. Toda una meta noble por el momento.

El Departamento de Defensa de los Estados Unidos está dispuesto a invertir hasta 54 millones de dólares durante la vida útil del programa, y eso es una gran cantidad de dinero que seguramente motivará a los diseñadores para tratar de ir más allá.


En las concurridas vías aéreas del futuro, una idea que nuevamente comienza a rondar la imaginación de muchas personas, la seguridad sería claramente la principal preocupación. Nadie quiere que la misma cantidad de autos que hoy en día transitan y se accidentan en las carreteras, comiencen a transitar y accidentarse justo encima de las cabezas de todas las personas.

Si bien este es uno de los mayores retos y preocupaciones existentes, los sistemas automatizados a bordo para simplificar el despegue y el aterrizaje, están cada día siendo más perfeccionados, y los sistemas de control de tráfico aéreo en red son cada vez más poderosos y capaces de controlar el vuelo en cielos urbanos abarrotados de vehículos voladores que viajen por trayectorias seguras.

El progreso del programa Transformer del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, apunta con optimismo hacia un futuro cada vez más aéreo para el conductor común. Si se logra proporcionar a los militares un automóvil con capacidad de vuelo, es difícil imaginar un escenario en el que esa tecnología no se comercialice con facilidad en algún momento. Al fin y al cabo, muchas de las invenciones que usamos las personas del común cada día, vieron primero la luz en el ámbito militar.

Ciertamente este proyecto no sucederá de la noche a la mañana, e incluso es posible que no alcance a verse hecho realidad en la próxima década, pero con la tecnología avanzando de la manera vertiginosa en que lo hace, seríamos tontos si mantuviéramos nuestra mirada puesta únicamente en el suelo, en lugar de comenzar a mirar hacia los cielos.

Ya se dijo en 1926: "La rapidez con la que volaremos nuestras propias máquinas depende, según los expertos, de la rapidez con la que las máquinas a prueba de fallos puedan captar la confianza del público. Una vez que se haya ganado esa confianza y se haya creado la demanda pública, será posible la producción de autos voladores en grandes cantidades y a precios más bajos. La maravillosa historia del automóvil se reescribirá por completo nuevamente desde el aire".

Algunas de las ideas más novedosas y alocadas surgidas a comienzos del siglo pasado que nunca lograron hacerse realidad y que mucho menos lograron llegar a producirse en masa, son las siguientes:



Los autos voladores de Eddie Rickenbacker: julio de 1924
El célebre piloto Eddie Rickenbacker predijo que la gente se movería en autos voladores para el año 1944. La máquina estaría equipada con alas plegables de 25 pies, una hélice frontal e incluso pontones para el transporte de agua. La carrocería del "roadster volador" sería más aerodinámica para reducir el peso, y su motor sería ligero, pequeño y sobrealimentado. Para reducir los accidentes y el tráfico aéreo, las ciudades construirían campos de aterrizaje gigantescos sobre los tejados de los edificios, conectados unos con otros a través de puentes. Después del aterrizaje, los coches voladores tomarían un ascensor especial hasta el nivel de la calle, donde conducirían como si fueran vehículos terrestres normales.

Autoavión Curtiss: julio de 1927
El renombrado aviador Glenn Curtiss, rival de los hermanos Wright y fundador de la industria aeronáutica estadounidense, también podría ser llamado el padre de los coches voladores. En 1917, diseñó el Autoavión Curtiss, que es ampliamente considerado el primero de su tipo. El autoavión de aluminio tenía una carrocería tipo Ford T, cuatro ruedas, una envergadura de 40 pies y una hélice gigante de 4 palas montada en la parte trasera. Aunque el autoavión sólo logró realizar algunos saltos sobre el suelo, la gente elogió la "limusina aérea" de Curtiss como la precursora de los vehículos personales que supuestamente aparecerían en el futuro.


Tanques voladores: Julio de 1932
En respuesta a los horrores de la guerra, los inventores corrieron para desarrollar tanques voladores que pudieran aterrizar en el campo de batalla y estar listos para el combate inmediato. El ingeniero estadounidense J. Walter Christie imaginó un vehículo blindado de cuatro toneladas equipado con un motor de 1.000 caballos de fuerza, una hélice y alas desmontables. Cada tanque estaría comandado por dos hombres. Al aterrizar, el conductor tiraba de una sola palanca, soltando las alas, y avanzaba en la batalla. Mientras tanto, la Fuerza Aérea Soviética diseñó sus propios tanques alados, como el Antonov A-40, que era esencialmente un tanque ligero T-60 con grandes alas de biplano y una cola gemela. A pesar de los esfuerzos de los ingenieros, los tanques voladores nunca llegaron a ser realmente efectivos, por lo que los esfuerzos adicionales fueron desechados y en gran medida olvidados.


Waterman Arrowplane: mayo de 1937
Este vehículo anónimo es el Arrowplane de Waldo Waterman, un monoplano de tres ruedas inspirado en el autoplano de Glenn Curtiss. El Arrowplane, también conocido como Arrowbile, tenía un motor y una hélice en la parte trasera. Dos décadas más tarde, Waterman presentó el Aerobile como una actualización del Arrowplane. Se construyeron cinco Aerobiles y se completaron dos vuelos de Santa Mónica a Ohio, pero nadie los compró. Eventualmente, uno de los Aerobiles terminó en exhibición en el Museo Smithsonian, y hoy en día, el vehículo es conocido como uno de los 50 peores autos de todos los tiempos de la revista Time.


Autoavión Windmill: junio de 1935
Aunque no se ha escrito mucho sobre esta máquina, su diseño similar al de un autogiro le ayuda a diferenciarse de sus competidores. En vuelo, la máquina funcionaría como cualquier otro autogiro. Al aterrizar, sin embargo, sus cuchillas se doblarían hacia abajo, permitiendo que la máquina condujera a lo largo de la carretera sin, aparentemente, ningún problema.


Aerobile: diciembre de 1940
Este vehículo en forma de torpedo, llamado "Aerobile", fue fabricado por un inventor anónimo de Dayton, Ohio. En teoría, una hélice de empuje conduciría el avión durante el vuelo, y decimos "en teoría" porque en realidad nadie intentó nunca volar en esta cosa. En el mejor de los casos, el Aerobile fue uno de los prototipos más estéticos lanzados a mediados del siglo XX.



Coche familiar de la posguerra: noviembre de 1942
Aunque la guerra estaba aún bastante lejos de terminar en 1942, las personas de la época no podían evitar imaginarse lo impresionante que sería la vida después de la inevitable victoria de los Aliados. Sin lugar a dudas, los descubrimientos realizados durante el período de investigación en tiempos de guerra revolucionarían las industrias del transporte. Los soldados que llegaban a casa de la guerra probablemente preferirían viajar en su propio avión privado en lugar de conducir. La demanda fomentaría una relación entre las industrias del automóvil y la aviación, que entonces cooperarían para hacer que los aviones ligeros fueran tan omnipresentes como los coches familiares. Las pistas de vuelo discurrirían paralelas a las carreteras, mientras que las gasolineras se rediseñarían para acomodar los espacios de los hangares. El carro aéreo familiar, se parecía mucho más a un Ford Flivver que a un auto volador, pero sus aletas de gran altura permitirían despegues empinados y sin problemas, desde las calles de la ciudad.


El avión que volaría después de la guerra: marzo de 1945
En el otoño de 1944, Ray Ring, de Framingham, Massachusetts, presentó el diseño que se aprecia en la imagen , el cual, al igual que todos los demás diseños dela época, nunca pudo hacer realidad el sueño de las personas de volar de un lugar a otro, con la ayuda de su propio automóvil.


ConvAirCar: abril de 1946
Después de la guerra, Convair puso en servicio un coche volador apto para el uso diario. Con la ayuda de Tommy Thompson, Ted Hall desarrolló el Convair 116 de tres ruedas, un biplaza con alas desmontables, cola, alerones y hélice. Este modelo hizo su primer vuelo en 1946, y completó otros 66 vuelos exitosos. Posteriormente, Hall ajustó el modelo 116 para darle un motor más potente y una carrocería más refinada, produciendo así el modelo 118, conocido como el ConVairCar. Aunque Convair planeaba producir 160.000 modelos 118, el proyecto se cerró después de que un vuelo de demostración de una hora de duración fallara arruinando el prototipo y lastimando al piloto que lo conducía.


El Airphibian: abril de 1946
Mientras desarrollaba su Airphibian, el famoso inventor estadounidense Robert E. Fulton tomó una ruta diferente a la de la mayoría: en lugar de alterar un automóvil para que volara, adaptó un avión para que transitara por las carreteras. La idea de Fulton de un coche volador surgió de su frustración por tener que encontrar transporte terrestre después de aterrizar en un aeropuerto. Al igual que nosotros, pensó que sería mucho más conveniente poder aterrizar donde cada persona así lo quisiera. El Airphibian podría volar a 12.000 pies de altura a 110 mph y conducir a 56 mph en tierra. Se inventor se jactaba de que las alas desmontables de la máquina podían ser desmontadas en cinco minutos por un solo hombre. Aunque el Airphibian fue el primer coche volador en recibir la certificación de la Administración de Aeronáutica Civil (predecesora de la FAA), las dificultades financieras obligaron a Fulton a cancelar el proyecto antes de que los Airphibian pudieran comenzar a ser producidos en masa.



El Jeep volador: mayo de 1958
Aunque el Jeep volador, o Piasecki Airgeep, no es lo que normalmente se imagina al oír las palabras "coche volador", era un coche que podía flotar cerca del suelo y volar varios miles de metros por encima de él. A diferencia de las otras máquinas mostradas anteriormente, la falta de alas del Airgeep le permitía volar entre los edificios, los árboles y otros espacios estrechos. El Airgeep II, terminado en 1962, fue equipado con un asiento eyectable para pilotos, dos motores Artouste y un tren de aterrizaje de tres ruedas para mejorar la conducción en tierra. A pesar de su versatilidad, el Airgeep no causó una impresión duradera y fue eclipsado por la investigación y el desarrollo de aviones mucho más convencionales.

¿Cree usted entonces que los coches voladores tendrán una nueva oportunidad y renacerán de sus cenizas?, déjenos conocer su opinión en la caja de comentarios.

miércoles, 14 de agosto de 2019

5 razones de peso por las que los conductores deben evitar la ira cuando están conduciendo


Las estadísticas mundiales muestran que casi el 80% de los conductores admiten haber tenido una escena de furia al volante al menos una vez a lo largo de la vida. La frustración en la carretera y la rabia al volante ocurre con más frecuencia de lo que las personas pueden llegar a imaginar.

Según estudios realizados por diversos psicólogos alrededor del mundo, cuando nuestros logros y expectativas son bloqueados o amenazados, tendemos a responder con ira, incluso frente a algo tan simple como el hecho de que otras personas nos impidan, casi siempre sin quererlo, el poder viajar de un lugar a otro sin mayores tropiezos.

Algo tan simple como un atasco en la carretera, o un conductor que decida conducir con lentitud, es más que suficiente para que la ira que habita en cada persona se desate, muchas veces con fatales consecuencias.

Aunque la rabia es una emoción normal para los humanos, responder con rabia en la carretera puede ser muy peligroso para usted y para otros conductores. Así que tenga en cuenta las siguientes 5 razones de peso por las que los conductores deben evitar la ira cuando están conduciendo.


1. La ira no es buena para el corazón

La ira y la rabia incontrolables pueden potencialmente causar un derrame cerebral o un ataque al corazón. La ira está conectada con el estrés mental, que aumenta la presión arterial causando la formación de peligrosos coágulos de sangre que pueden fácilmente llegar al corazón o al cerebro, con consecuencias mortales.

2. Usted no es el mejor conductor

La mayoría de los automovilistas creen que son conductores excepcionales que nunca se equivocan y que jamás causarían un accidente por su propia negligencia. De esta falsa creencia, se suelen desprender muchos de los accidentes que ocurren a diario en las carreteras.

Cuando una persona cree que es un conductor perfecto, un “piloto de la fórmula 1” al volante, es muy fácil que esa clase de personas sean dominadas por la ira con facilidad ya que constantemente están juzgando la manera como conducen los demás.

Reconocer que no se es perfecto ni cuando se conduce un automóvil, ni en ninguna otra actividad, es algo que desinfla el ego y que evita que la ira al volante aparezca sin razón. Reconocer los propios errores de manejo en lugar de estar prestando atención a los errores de los demás, es una excelente manera de aprender a mantener la calma cuando conducir se convierte en algo estresante.

3. Consecuencias legales

Los escenarios de furia al volante que involucran confrontaciones con otras personas, obstrucción del tráfico, personas heridas e incluso muertas por absurdos episodios de intolerancia, generan consecuencias legales que a nadie le gusta tener que enfrentar.

La ira al volante no es una buena consejera y todos los días pone a alguien en serios aprietos sin necesidad. Guardar la calma cuando se conduce cualquier clase de automóvil, es la mejor manera de evitar problemas no deseados que pueden tener consecuencias legales no deseadas.

4. Darle la razón al otro puede salvar su vida

La mayoría de los episodios de ira al volante que se viven a diario, se podrían haber evitado si las personas involucradas simplemente hubiesen sido capaces de darle la razón a la otra persona.

Todos los días en algún lugar del mundo, alguien resulta gravemente herido o muerto por esta razón. Cuando dos personas acaloradas se enfrentan por ver quién tenía la razón estando al volante, es cuando las cosas suelen salir mal.

Darle la razón a la otra persona, ceder un poco frente a una discusión absurda y sin sentido, es algo que salvaría muchas vidas si las personas lo entendieran de esta forma.

Cuando usted decide bajarse de su automóvil para discutir con otra persona que no conoce, debe tener claro que esa otra persona puede estar armada, bajo los efectos del alcohol o de las drogas, o puede ser simplemente alguien que en un momento de desesperación sea capaz de lastimar a otra persona sin ninguna razón.


5. Alguien lo espera

Pueda ser que usted sea alguien completamente solitario, sin familia, sin amigos, sin nada, pero en la mayoría de los casos, la mayoría de personas tenemos siempre a alguien esperando por nosotros en casa.

Antes de dejarse tomar por la ira cuando esté conduciendo, piense en esas personas que pueden estar esperando por usted en casa.

Un momento de ira puede terminar con la vida de alguien en cuestión de segundos. Una decisión mal tomada, puede que ya no tenga marcha atrás. Quien piensa en sus padres, sus hermanos, su pareja, sus hijos, sus amigos, es alguien que puede salirse con facilidad de una situación de ira.

Acostumbre por lo tanto a llevar una foto de sus seres queridos en su automóvil, en un lugar donde pueda verla con facilidad. Esto le será de enorme ayuda en algún momento en que mantener la calma sea algo más importante que dejarse llevar por el odio y por la rabia.

La carretera es un lugar en donde muy fácilmente se puede producir un altercado. Muchos de esos altercados, a veces no suelen pasar de unas cuantas palabras que no deberían decirse y nada más. Pero en muchas ocasiones, esas palabras que no deberían haberse dicho, llevan a enfrentamientos físicos que pueden terminar en una tragedia.

Si usted conduce alguna clase de vehículo, guarde siempre la calma. Con seguridad usted mismo en algún momento lo agradecerá.

sábado, 13 de julio de 2019

Disminuya el consumo de combustible y ahorre dinero


Los precios del combustible suben cada día más en casi todo el mundo, y si usted utiliza algún vehículo de combustión interna para transportarse, es bueno que tenga en cuenta los siguientes consejos que le serán muy valiosos a la hora de disminuir el gasto de dinero en combustible.

Tenga en cuenta lo siguiente

* Cambie el aceite de su motor a uno sintético. Los motores utilizan por lo general, aceite de tipo mineral o aceite sintético para poder funcionar. El aceite sintético tiene mejores propiedades, reduce la fricción del motor y puede hacer que su coche esté un poco menos hambriento en la gasolinera. En algunos casos cuando se utiliza aceite sintético, el ahorro de combustible puede ir desde un 5 hasta un 20%, luego vale la pena hacer ese pequeño cambio.

* Use el grado de aceite recomendado por el fabricante para su vehículo. Uno de los errores más comunes que cometen las personas, es usar un tipo de aceite con una graduación diferente de la recomendada por el fabricante del motor. Esta mala práctica, genera que el motor trabaje con más esfuerzo, lo que conlleva a un mayor consumo de combustible.

* Compre gasolina con el octanaje recomendado. Muchas personas acostumbran a cargar gasolina Premium en sus vehículos porque creen que esto les dará mayor potencia y velocidad. Lo que la mayoría de personas no sabe al respecto, es que esta práctica con el tiempo, es perjudicial para la mayoría de los motores. Al igual que en el punto anterior, lo mejor es utilizar un combustible con el octanaje indicado por el fabricante de su vehículo.


* Cargue el combustible durante las horas más frescas del día. Cuando usted carga el combustible durante un día cálido, debe tener en cuenta que este se expande con el calor. Cuando el clima está fresco, usted obtiene más gasolina en cada galón. Recuerde que en las gasolineras le cobran por la cantidad de galones y no por el peso del combustible comprado.

* Cierre bien el depósito de combustible. Asegúrese de que el tapón de la gasolina esté bien apretado después de haber llenado su depósito de combustible. La gasolina se evapora muy fácilmente, y si el tanque no está bien cerrado, se puede perder una cantidad considerable de combustible, por una tapa de sellado mal colocada.

* Revise la presión de aire de sus llantas periódicamente. Mantenga siempre el nivel de aire de sus llantas según las indicaciones del fabricante. Las llantas mal infladas, crean resistencia innecesaria al desplazamiento del vehículo y aumentan el consumo de gasolina. Mantenga siempre a mano un medidor de aire que usted pueda usar para revisar el estado de la presión de aire de sus llantas.

* Nunca conduzca con llantas en mal estado. Además de ser inseguras, también aumentan el consumo de combustible ya que no le ofrecen a su vehículo el agarre y la tracción correcta para desplazarse con la menor cantidad de energía.

* No deje el motor al ralentí durante largos períodos de tiempo. El precalentamiento de un motor se puede hacer en tan solo un minuto. A partir de ese tiempo, lo único que hará, será consumir combustible sin ningúna necesidad.

* No encienda y apague el motor continuamente. Cada arranque quema aproximadamente la misma cantidad de combustible que se quema durante un minuto de tiempo de precalentamiento. Mientras menos veces encienda y apague el motor de su vehículo, menos combustible gastará.

* Maneje de acuerdo al límite de velocidad en las carreteras. El exceso de velocidad devora mucho combustible. Si su vehículo posee esta función, active el control de crucero siempre que le sea posible, y cuando la velocidad de crucero no esté conectada, recuerde el truco del "huevo": conduzca como si tuviera un huevo crudo justo debajo del pedal del acelerador. Esto le evitará oprimir el acelerador más de la cuenta.

* No exceda el límite de velocidad. Los semáforos en las ciudades suelen estar configurados para sincronizarse con el límite de velocidad indicado en las vías. Si usted conduce a la velocidad límite, es muy probable que logre cruzar una larga serie de semáforos en verde sin detenerse. Parar en los semáforos en rojo o quedar atrapado en un atasco de tráfico, aumenta considerablemente el consumo de combustible.

* Evite frenar a cada momento. Por la misma razón dada en el punto anterior, evite estar frenando a cada momento. Recuerde que cada vez que su vehículo se detiene y comienza a andar nuevamente, se hace necesario el consumo de mayor cantidad de combustible. Al detener su vehículo, la ley de la inercia deja de ayudarle, y el motor deberá hacer todo el esfuerzo para mover el peso total de su vehículo desde ceros.

* No lleve más peso del que sea necesario. Cuanto más peso lleve su vehículo, más combustible requerirá el motor para poder desplazarse. Saque de su vehículo todo lo que considere que no es necesario. Hay personas que en el baúl de su automóvil cargan infinidad de cosas que no deberían cargar y que se convierten en un lastre para el vehículo. Deshágase de todo aquello que represente un peso y que no necesite transportar.


* Disminuya la resistencia al viento. Un coche cubierto de barro, nieve o hielo causará una resistencia innecesaria al viento y consumirá más gasolina de la que quemaría un vehículo limpio y elegante.

* No use el aire acondicionado a menos que sea necesario. Los acondicionadores de aire de los vehículos aumentan el consumo de combustible notablemente.

* Consienta a su vehículo asegurándose de hacerle ajustes y mantenimiento regulares. Los ajustes preventivos pueden significar un ahorro de combustible dramático. Pida a las personas de mantenimiento que añadan un limpiador de inyectores de combustible a la mezcla de gasolina, cada vez que cambie el aceite de su motor.

* Revise periódicamente en Internet el precio del combustible en las diferentes gasolineras. Hoy en día la ley del libre mercado, permite que las gasolineras manejen sus propios precios. Investigue bien en dónde es más económico el combustible y cómprelo en ese lugar. Eso sí, use el sentido común, si el combustible más económico se encuentra a dos horas de camino de su hogar, no valdrá la pena desplazarse hasta allá para llenar el depósito de su vehículo.

* Sea económico. Si usted es dueño de un automóvil devorador de gasolina, piense en cambiarlo por uno que sea más económico. El costo del combustible es algo que golpea fuertemente la economía de los hogares y si lo que usted desea es ahorrar, entonces hágalo adquiriendo un vehículo con un motor más pequeño que necesite mucho menos combustible para funcionar.

Finalmente, use más sus pies y menos su vehículo. Camine siempre que le sea posible. Eso le ayudará a mejorar su estado físico, le permitirá ver mejor los lugares a donde va, y le ayudará a economizar dinero al no usar su automóvil cuando en realidad no lo necesita.

Ahorre dinero, proteja el medio ambiente y así tendrá más dinero disponible para gastar en sus próximas vacaciones.